Por Caroline Gibu

Tengo una hija de 4 años que el 9 de marzo iniciará el año escolar. Ella es alegre, curiosa, y habla todo el tiempo: lo que soñó la noche anterior, lo que “piensan” sus muñecos, lo que hizo su amigo en el último cumpleaños, y así puede pasarse todo el día. La amo por existir, desde que estuvo en mi vientre, y porque redescubro el mundo a través de sus ojos. Mi vocación de activista social se reafirma con ella. Una vez me reclamó porque en un improvisado e informal discurso –muy nerviosa yo en mi papel de madre-  felicité a las mamás y a sus hijos. ¿Por qué no felicitaste a las hijitas? me dijo, recordándome para siempre y para toda la vida que la perspectiva de género no es sólo cuestión de gramática sino que tiene rostro, de quien más amas.

 

Quiero para ella una buena educación, en donde su padre y yo podamos participar para ayudarla a aprender, a tomar sus propias decisiones, y a actuar por el bien de ella misma y de los demás. Quiero lo que muchos peruanos y peruanas quieren para sus hijos e hijas, en un país como el nuestro en donde en los últimos 30 años de lo único que he oído hablar sobre educación es la situación paupérrima del sistema.

 

Sin embargo, hoy tenemos buenas noticias. Los resultados de la Evaluación Censal de Estudiantes 2014 (ECE 2014) nos ha llenado a muchos de especial entusiasmo, alcanzando primeras planas y titulares en los medios de comunicación. Y es que lograr que a nivel de nacional el 44% de estudiantes de segundo grado de primaria comprenda lo que lee (aumento de 11 puntos porcentuales respecto al 2013) y que el 26% de estudiantes dicho grado académico alcancen niveles satisfactorios en matemática (aumento de 9 puntos porcentuales respecto al 2013), representa un logro importante. Hablando sencillo: no sólo es que tu hijo o hija  ha crecido tanto para llega a tocar los botones del ascensor cuando antes no daba la talla para hacerlo, sino que también lee y comprende las instrucciones del ascensor, y además puede determinar cuántos pisos hay entre el quinto y el décimo cuarto.

 

Los resultados de la ECE 2014 nos indican que hemos ido y vamos por buen camino, porque no ha sido un trabajo de un año sino de muchos años. En Ciudadanos al Día podemos dar evidencia de ello pues a los largo de los últimos 10 años del Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública, el Ministerio de Educación ha logrado contar con 24 casos certificados, ganando en tres oportunidades. En el 2014 la campaña del Buen Inicio del Año Escolar 2014  recibió el máximo galardón por justamente aprender de las lecciones de años anteriores, y generar sistemas predecibles para que los docentes, los textos escolares, el material pedagógico y la infraestructura educativa estuvieran a  tiempo y en óptimas condiciones para el inicio de clases. Todo ello influye para que los estudiantes puedan aprender en mejores condiciones.

 

Un dato adicional de la ECE 2014 que me parece muy importante destacar es que al parecer hay una relación entre la mejora en el logro educativo en segundo grado de primaria y la educación en la primera infancia: existe un incremento en la proporción de estudiantes evaluados que han asistido a educación inicial (79% en el 2013 a 88% en el 2014). Es decir que la mejora en el rendimiento de los niños y niñas de segundo grado tiene relación con ese esfuerzo de hace cuatro o cinco años donde los padres de familia decidieron apostar por inscribirlos en el nido y los docentes de educación inicial mejoraron su desempeño. Como ven, todo está concatenado, la educación de calidad requiere esfuerzos conjuntos y de largo aliento.

 

Como toda evaluación, lo más importante es qué hacer con los resultados. Por ello, contar con herramientas como el Sistema Consulta de Resultados de la Evaluación Censal resultan importantes para los docentes y los padres de familia: instructivos y guías prácticas se ponen a disposición para socializar los resultados y mejorar lo que se deba mejorar. Pero también se puede apostar por compartir experiencias desde los propios docentes, y por ello iniciativas como el Concurso de Buenas Prácticas Docentes del propio Ministerio de Educación, hace posible que se puedan replicar lo que sí funciona, e incluso inspirar a otros en situaciones adversas, como se puede leer aquí

 

En un año pre electoral, me preocupa que este buen camino tenga giros repentinos o retrocesos por lo que confío en que las reformas en educación sean mejoradas, impulsadas pero nunca detenidas. Los niños y niñas que empiezan el año escolar se lo merecen.

 

¡Gracias por leerme y que empiece el intercambio de ideas!!

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Viernes, 20 Febrero 2015 15:20

¿Quiero ser formal?

Por: Caroline Gibu

 

Días atrás escuchaba por la radio una discusión sobre cómo promover la formalidad de las pequeñas y medianas empresas respecto a la contratación de sus trabajadores, a propósito de la derogada Ley Pulpín. Uno de los comentarios que más me llamó la atención era el que proponía la simplificación de trámites, la dotación de incentivos económicos, el acompañamiento técnico y la capacitación. Con ello, decía el comentarista, se mejoraría la productividad de la empresa, incrementaría sus utilidades y por ende podría remunerar mejor a sus trabajadores y cumplir poco a poco con los requisitos de ley. 

 

Y allí, inmediatamente me vinieron a la cabeza varias preguntas: ¿todos esos incentivos y logros llevarán al emprendedor a pagar mejor a sus trabajadores, a pagarles el seguro social? O será que el excedente lo utilizará para invertir en la infraestructura de la empresa, mejorar su propia casa, o enviar a su hijo a la universidad. ¿Este emprendedor más productivo pagará impuestos? ¿Comprará a proveedores formales y les exigirá factura? ¿Qué motiva realmente a una persona a cumplir con la ley?

 

El día martes 10 de febrero en la Universidad del Pacífico se presentó el Informe sobre el Desarrollo Mundial: Mente, Sociedad y Conducta que hace un análisis de cómo las personas tomamos decisiones y cómo éste proceso debe ser considerado para el desarrollo de políticas públicas. Esta interesante infografía resume las principales ideas del Informe que en líneas generales cito casi textualmente aquí:

 

“Los economistas típicamente suponen que las personas toman decisiones racionales - sopesan adecuadamente las opciones, analizan toda la información disponible, y toman decisiones individualmente. Estos supuestos no son suficientes… las personas pensamos automáticamente (tendemos a pensar rápidamente y buscamos atajos mentales); pensamos socialmente (cooperamos en la medida que otros hagan lo mismo, y confiamos en redes y normas sociales); y pensamos con modelos mentales (no inventamos nuevos conceptos, sino que más bien utilizamos modelos mentales extraídos de la sociedad y de una historia compartida)”.

 

Y justamente el arte de poder llevar a buen término cualquier reforma en el Estado es entender estos tres tipos de pensamiento, y aplicar buenas prácticas tomando en cuenta los mismos.

 

Así por ejemplo, pienso que los procesos de simplificación administrativa están orientados al pensamiento automático: a nadie le gusta que le den 20 requisitos y tener que recorrer varias ventanillas para hacer un trámite; a nadie le gusta que le hablen en difícil. Menos requisitos, menos pasos, más información sencilla, mejor para el ciudadano. Exporta Fácil es un caso de éxito de este tipo: Permite a pequeños y micro empresarios exportar productos por valores no mayores a US$5,000. Todos los formularios se llenan en línea disponible las 24 horas del día. Ello ha llevado a que los montos de exportación pasen de US$ 205,586 (2007) a US$ 3´375,178 (2013). Por esta práctica la Sunat ganó el Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública 2008 en la Categoría Simplificación de Trámites.

 

Por otro lado, aquellos procesos de transferencia de tecnología a través de pares y los mecanismos de autocontrol comunitario están vinculados con el pensamiento social: la comunidad es un referente importante – de reconocimiento y de sanción -  para la toma de decisiones de los individuos. El resultado que ha tenido el programa Mi Chacra Emprendedora - Haku Wiñay nos da un ejemplo de la aplicación de una política de inclusión social tomando en cuenta el pensamiento social. En este programa se conforman núcleos ejecutores que se autogestionan sobre la base de la colaboración con el fin de mejorar los sistemas productivos de familias rurales de una comunidad. La transmisión de conocimiento se realiza de campesino a campesino, promovido por talentos locales o “yachachiq” (en quechua: líder que enseña) quien es un referente reconocido por la comunidad. Para el año 2013, Haku Wiñay logró que 3,855 familias de Ayacucho, Abancay, Huánuco y Huancavelica contaran con sistemas de riego, y que 2,500 familias de dichas zonas contaran con viviendas saludables (¿se imagina lo difícil que debe ser cambiar las costumbres locales para instalar cocinas mejoradas, agua segura y manejo de residuos sólidos?). Por ello, Foncodes ganó el Premio Buenas Prácticas en Gestión Pública 2014 en la categoría Inclusión Social.

 

Quizás lo más difícil para quienes diseñan las políticas públicas es romper con modelos mentales preconcebidos en la sociedad. Sobre todo con aquellos modelos arraigados en las personas respecto a la administración pública: para muchos las instituciones del Estado no funcionan y nunca funcionarán;  existe y siempre persistirá la corrupción porque prima la impunidad; de nada sirve cumplir con la ley porque siempre habrá otro que no la cumpla y me ganará por puesta de mano, y que nada de todo esto cambiará. No dejan de tener razón pero sería erróneo quedarnos allí. Demostrar que algunas instituciones públicas son eficaces y eficientes, que imponen consistentemente premios y sanciones, y que son justas y transparentes en sus decisiones aportará a cambiar esos modelos.

 

Y en el caso de la informalidad en el empleo, las evidencias que trae el Informe parecieran indicarnos que debemos implementar reformas que apunten a la simplificación de trámites, a la formación de capacidades, a los mecanismos de premio, control y sanción, y al fortalecimiento de instituciones, pero también a la formación de referentes sociales y a la difusión de ejemplos concretos – incluso en la formas más lúdicas e inusuales - que ayuden a cambiar conductas y que rompan con la idea que la formalidad no trae beneficios (tanto para el empleador como para el empleado). Para ello, el diseño de la política debe ser multidiciplinario y no basta con una visión económica y racional del tema: implica incorporar a profesionales provenientes de la psicología, sociología, la comunicación entre otros en el diseño y, cada vez más, escuchar, entender y retroalimentarse de las voces de quienes son el público objetivo de la política pública.  

¡Gracias por leerme! ¡Y que empiece la conversación!

 

 

 

 

 

 

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